MADEROS PUTEROS
21/02/2026
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Sucedió una vez,
joven Hermes,
que al cruzar el Pont des Arts,
en París, ciudad de los artistas,
con mi amigo Rimbaud,
Arturo, nacido en Charleville,
en las Ardenas,
sucedió que entre brujas,
después de bebernos tres litros de vino cada uno,
después de ver a alguna ramera desgarrada,
allí donde la bruma, al lado del río,
oímos su sortilegio,
a lo lejos, como un sacrilegio,
era tinto el vino,
y la lengua de sangre del Comisario,
arrastraba los pies,
ya sin ojos,
cantaba la lechuza,
y la luna era un rosario,
y el madero, con una cadena en los pies,
repetía,
arrastrando la bola de hierro,
del lupanar al calvario
del lupanar al calvario,
del lupanar al calvario.